Artículo Santiagosiete
Lugar apacible, a orillas del mundo. Entre sus jardines de olvidada dulzura conviven, aman y sueñan gentes ensimismadas, mientras en el aire flota la tácita resignación y la cortesía exagerada que a veces manifiesta la locura. En el centro social juegan al billar, escuchan música, hacen crucigramas. El tiempo pasa en vano por el psiquiátrico. No llegan hasta aquí los gozos estivales.
Mientras ayuda en el sanatorio, uno se siente exiliado del mundo. Extrañamente acogido por un mundo aparte, lánguido y bucólico. Noto puntos de contacto con los pacientes: una mirada, una gracia, una partida de cartas, una peculiar manía…
Decía Goethe que la locura es la razón presente de diferente forma. El loco recibe el mundo en su propio código, edifica su peculiar universo, desvela nuevas parcelas de lo humano. Con sus momentos felices, de repentina clarividencia, golpea el constructo de la cordura.
Es este un mensaje de cariño y respeto para todos aquellos que, sea cual sea su circunstancia, miran las cosas desde el otro hemisferio. Para los pacientes del Hospital psiquiátrico de Conxo.
Consagración de un instante
A mis compañeros
Con orgullo callado de estar vivo
Júbilo de saberme perdido sin retorno
Alzo esta copa y la consagro
Este preciso instante
Este no hay remedio
Alzo esta juventud
De tiempo repleto
De duda, vino, amor y ay!
Con orgullo callado de estar vivo
Júbilo de que vendrá la muerte sin prisa
Alzo ésta copa y la consagro
Este preciso instante
Que es todo instante
Con orgullo callado de estar vivo
Júbilo de saberme perdido sin retorno
Alzo esta copa y la consagro
Este preciso instante
Este no hay remedio
Alzo esta juventud
De tiempo repleto
De duda, vino, amor y ay!
Con orgullo callado de estar vivo
Júbilo de que vendrá la muerte sin prisa
Alzo ésta copa y la consagro
Este preciso instante
Que es todo instante
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