Las sabanas
Se extendían por mis piernas
Enredadas como la tupida selva
Aun guardaban el calor de tu existencia
Rezumante de secretos
A la orilla del querer y del sueño
Flotaba en el aire un aroma
De hora mancillada, de vida consecuente
De recuerdo sideral, de canto inagotable
Y amanecieron las legañas del deseo
Callaron las palabras todas
Cesó
La mustia literatura
Ese día
Sobre un rumor atronante de tiempo confuso
Juventud diletante, oscuridad despechada
Todo lo falso rompió en beso
Nos sabíamos mortales.
Creo que soy poeta
Aun creo en la sombra de los cipreses
En las esquinas franciscanas
En el caótico girar de las cosas
Tengo conciencia de palabra
Me abruman los otoños
Y no respondo nunca al embeleso
De nuevo, una vez más, llora el otoño
Dos poemas
A Pablo Neruda
Cada palabra
Primeramente dicha
Suspendida en la hoja
Como astro
Salido de la entraña
De la tierra
Pompas, luces siderales
Nacen de tu boca incorrompida
Nombres y nombres de las cosas
Árboles, juegos y ojos
Una vez tus ojos miraron la tierra
FUTURO RECUERDO
Siempre recordaré éste jardín
Ésta monotonía de canciones
Ésta tremenda incertidumbre
Siempre recordaré ésta ventana
Ésta planta humilde
Éste paisaje verdecido
Éstas hojas color mermelada
Siempre recordaré éstas piernas de vecina
Blandidas al sol
Ésta infancia que no acaba
Éstas noches compartidas con gentes que son mis hermanas
Infancia, madre, aun llevo tu sangre. Tan cercana y tan lejana
Tanto te quiero que te desprecio.
Cada palabra
Primeramente dicha
Suspendida en la hoja
Como astro
Salido de la entraña
De la tierra
Pompas, luces siderales
Nacen de tu boca incorrompida
Nombres y nombres de las cosas
Árboles, juegos y ojos
Una vez tus ojos miraron la tierra
FUTURO RECUERDO
Siempre recordaré éste jardín
Ésta monotonía de canciones
Ésta tremenda incertidumbre
Siempre recordaré ésta ventana
Ésta planta humilde
Éste paisaje verdecido
Éstas hojas color mermelada
Siempre recordaré éstas piernas de vecina
Blandidas al sol
Ésta infancia que no acaba
Éstas noches compartidas con gentes que son mis hermanas
Infancia, madre, aun llevo tu sangre. Tan cercana y tan lejana
Tanto te quiero que te desprecio.
Poema puro
Pierdo fe en tal decir de las cosas
Brota el procedimiento
Cosa: homenaje a otra cosa
Son todo cosas que entre si se llaman cosas
Y en ésta red de cosas
Una cosa lleva a otra cosa
Y es esto la única cosa
Mundo: puro homenaje
Dos poemas puros
1.
Yo, solo yo en mi
Solo yo puedo ofreceros
A qué charla, jarana conocimiento?
-Ahora yo más yo-
Que bueno salirse del mundo
-Agotante proceso-
Para ser río sereno.
2.
Entre farsa y farsa
Entre obreros y poetas
Se cuela una luz pura
Ya mortal
Ya por siempre
Adios literatura!
Yo, solo yo en mi
Solo yo puedo ofreceros
A qué charla, jarana conocimiento?
-Ahora yo más yo-
Que bueno salirse del mundo
-Agotante proceso-
Para ser río sereno.
2.
Entre farsa y farsa
Entre obreros y poetas
Se cuela una luz pura
Ya mortal
Ya por siempre
Adios literatura!
Cascada para Bibiana
Publicado por
Javier Travieso
en
16:07
Bibiana si pudiera
Colgar en tus noches
Las hambrientas lunas
Que penden de mis labios negrecidos
Si pudiera
Extraer de tus cuencas los crespones negros
Darte mis ojos
Para que vieras batirse en duelo
La tierra, los mares, los cielos
Si pudiera invocar en ti los elementos
Deshacer la sombra con mis manos
Coser la soledad profunda de tu cuerpo
Beso a beso, sembrar por tu luto el firmamento
No sería el amor tan oscuro:
Triste ardor en el pecho
Que quema y espanta
Sino la furiosa marea de las cosas
Grandes, orbitantes como planetas
(Van y vienen, van y vienen
Vida, amor, dolor, embeleso:
Mundo planetario.
Todo duro, todo denso:
Mundo: gran almacén!)
Esta marea refulge
Se apaga.
Se rompe en los malecones
Toda la materia se consume
En dos negros espacios
Como los momentos se consumen
En un mismo llanto
No vean tus ojos este furor, ésta tristeza
Todo amor ciego, todo amor muerte
Colgar en tus noches
Las hambrientas lunas
Que penden de mis labios negrecidos
Si pudiera
Extraer de tus cuencas los crespones negros
Darte mis ojos
Para que vieras batirse en duelo
La tierra, los mares, los cielos
Si pudiera invocar en ti los elementos
Deshacer la sombra con mis manos
Coser la soledad profunda de tu cuerpo
Beso a beso, sembrar por tu luto el firmamento
No sería el amor tan oscuro:
Triste ardor en el pecho
Que quema y espanta
Sino la furiosa marea de las cosas
Grandes, orbitantes como planetas
(Van y vienen, van y vienen
Vida, amor, dolor, embeleso:
Mundo planetario.
Todo duro, todo denso:
Mundo: gran almacén!)
Esta marea refulge
Se apaga.
Se rompe en los malecones
Toda la materia se consume
En dos negros espacios
Como los momentos se consumen
En un mismo llanto
No vean tus ojos este furor, ésta tristeza
Todo amor ciego, todo amor muerte
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